martes, 2 de agosto de 2011

DEL LADO DEL AMOR DUERME MI CUERPO

Del lado del amor duerme mi cuerpo
desde niño. He cumplido
30 años. No escribo mi futuro
ni mi pasado. Sea
la medida de todo el corazón.
He cumplido también sueños y miedos.
Sea también. He pisado
un septiembre de lágrimas, amargo
como frontera atrás, como vendimia
irremediable. Y eso era el dolor.
Ahora he comprendido
que es necesario el ciervo, y es necesario el tigre.
Afirmo todo aquello que negué.
Cómo me salvaré sino queriendo.
He tenido al que fui
con 19 años en mis brazos
y lo he visto feliz. He percibido cómo
mi cuerpo transmitía
esa felicidad,
que iba de mis labios a sus labios,
de mi torso a su torso, de mi piel a la suya.
Sé que los iletrados y los tímidos
conocen la verdad. Pierdo mi tiempo
dejando este reguero
largo de sílabas, porque movido
a resplandor, resuelto
en poema, será
inapagable luz
que llegará algún día
hasta el oscuro centro de tus ojos.
            Juan A. González Iglesias.

domingo, 10 de julio de 2011

La intranquilidad del deber cumplido

Dichoso aquel que una mañana
de repente
se aparta del camino que anduvo cada día
durante muchos años hasta el inapelable
distrito del deber.

¿Qué lo hizo abdicar:
la misma inoperancia de la inercia,
el tedio repetido como una despiadada
devastación, la enmohecida
distancia entre los majaderos y sus cárceles?
¿Eligió sin querer lo menos
predecible, es decir, lo más justo?

Dichoso aquel que un día desanduvo la vida
hasta alcanzar la paz de lo no aconsejable. 

Jose Manuel Caballero Bonald






sábado, 30 de abril de 2011

Todo eso que sos te pertenece /
aunque a veces te juzgues desvalido
tan tuyo como tu habla es tu silencio
tuya es tu identidad a media asta
y tus tímidas huellas en el barro /
te pertenece el río que soñaste
y el otro río / allí donde se mojan
tu amor tu desespero tu confianza.
                                    De Pertenencias, Mario Benedetti.