domingo, 7 de abril de 2013

JOSÉ A. MUÑOZ ROJAS.


"El corazón discurre sobre estos campos. Lo llevan los ojos, los oídos, el olfato. Se hace sentido. Lo sabe, lo acecha todo, lo espera todo, se tiende sobre la tierra, se abriga entre dos surcos, pasa entre los olivos. La belleza es un vuelo. ¿Quién lo dijo? No se está quieta en las cosas y no se mueve de ellas. Dentro y fuera. ¿Cómo decirlo? Parece que somos pozos oscuros, hondos, donde nada llega. Y asomándonos, está todo. La loma, el peñascal, la vera de la zanja, la desazón, la felicidad acechadora, la alegría que apunta, la sombra cernida. ¡Ay corazón, lento y oscuro!"

          José A. Muñoz Rojas, “El corazón y el campo”.
          Fotografía: Leszek Paradowski.

"Sé algo de la tierra y sus gentes. Conozco aquella en su ternura y en su dureza, he andado sus caminos, he descansado mis ojos en su hermosura. Los cierro y la tengo ante mí. Tierras duras, alberos y polvillares, breves bugeos, largos cubriales ; aquí se riza una loma, allá se quiebra una cañada, se extiende una albina, tiembla un sisón de vuelo lento. Todo el campo vuela pausadamente"

       
José A. Muñoz Rojas, “Las cosas del campo”.
          Fotografía: Rui Pires.

"Me bastan pocas cosas. Tú. Y quedarse.
Y mirar."

           De “Póstumos a Rosa”.
          Fotografía: W. Ronis.

"Polvo y dureza en el campo. Reina lo duro: el olivo, la paja reseca. El verde se defiende mal. Al centro del día el campo se queda mudo. Tal vez la chicharra. Que no se sienta un arroyo que el campo se volcará de sed. Tanta tiene. Hay que dejar que el sol se desfogue y buscar la sombra, la recachita, la penumbra…
Con un filo de luna en el cielo nos volvemos. Los maíces tienen un peculiar rumor con el viento: suenan a acero. Y por el camino, entre el polvo, brillan y desaparecen, conforme vamos avanzando, los ojos encendidos de las zumayas."
                                        De "las cosas del campo".
  





          "No sabemos nada
si no es del leve instante. Somos
             tan verdaderamente de él como es el ala
         del aire en que se apoya. Sin embargo,
        algo pudiera hacerse amando un poco
y llenar el mañana de ternura
 con citarlo diciendo simplemente:
        Sobre las ocho en punto donde sabes."


          Fotografía: Jack Spencer.

!Y esperamos. A veces es algo áspero este roce del corazón.
Todo por fuera está inmutable y algo por dentro roza.
¿Qué será? Un gran aletazo del amor nos sacará a su luz.
Quedará todo limpio. Allá en nuestro rinconcillo, el amor
sigue. Oh campo, esta hermosura no tiene página ni espejo
y sólo, a veces, se deja seducir por el temblor de la palabra,
por la insinuación de la poesía. Pero, ¿recogerte, encerrar-
te? ¿Quién pone puertas al campo?"
                              De "Las puertas del campo".



“…la huida, por fin, de todo a todo, a lomos de la dicha…”





"¿Quién sabe las razones de un amor? Son secretas como
las aguas bajo la tierra, que luego salen en manantial donde
 menos se espera. Nada se guarda y el amor menos que
nada. A fuerza de pasar los ojos sobre este campo, lo vamos
conociendo como el cuerpo de una enamorada, distinguimos
 todas sus señales, sabemos la ocasión del gozo, la de la
esquivez. ¡Oh enorme cuerpo del amante!... en todo te he buscado."


           De “Las puertas del campo”.

          En la foto, José A. Muñoz Rojas y Lourdes Bayo, en la Casería del Conde, Antequera, verano de 2004.


“Eran melancólicas las tardes de verano. Abrían los deseos, ponían a la esperanza en carne viva. Comenzábamos a sentir la inutilidad forzada, el dulce desperdicio de las horas, las manos delicadas de la angustia. Y al mismo tiempo un enriquecimiento, la seguridad de que la tarde no se iba, que se quedaba alta sobre nuestra vida con sus rumores y olores, con su realidad de ensueño y esperanza.”


(LO MÁS PRODIGIOSO ES TU INVENTO DE CADA DÍA.)
Lo más prodigioso es tu invento de cada día,
que llenes este vacío que es vivir sin ti, contigo,
que son lo mismo latido y tu paso en mis adentros,
que no hay soledad que tú no puebles,
de manera que eso que llamo mi soledad
eres tú, como eres mi libertad.


          Fotografía: Rachel Querrien.

"Y se nos va la mayor parte de la delicia sin recogerla."
                                     De "Las cosas del campo".





Siempre está lo inexpresable
en su pugna con la palabra
ofrecida inútilmente,           
rumor de ola insistiendo     
en la orilla.



                                           Fotografía: Donata Wenders.

“…los muchos fantasmas del yomismo
que soy,
si me desenterrara y me rayera
de este yomismo que soy,
quizá sería un hombre libre”.

       
          En la foto, José A. Muñoz Rojas, en su casa de Casería del Conde.


Gracias, Señor, por lumbre, por ribera,
por amoroso muro y por semilla,
 por la mar que se postra y por la quilla
 por molino y besana, troje y era.

Por sangre, por mirada, por ladera
que la vid ennoblece, y donde brilla
en tus piedras el sol, por faz sencilla
 y flor en zanja y mariposa en vera.

Por darme y por no darme, por tenerme
de tanto sueño el corazón colmado,
 y de tanta esperanza de ternura

embebidos los huesos, por haberme
 mis techos con tu paz tan bien cargado
gimen ya las vigas de ventura.

         José A.Muñoz Rojas, de “Abril del alma”




        
  No me hables de nuncas que no existen,
sino de siempres nuestros para siempre,
o quizá todavías que nos aguardan.

          José A. Muñoz Rojas, de “Novísimos a Rosa”.


          Fotografía: Mathieu Roggero.

“…No toques
más de lo justo el corazón, que puede
hacerse añicos. No suspires. Deja
que el tiempo llevará lo suyo. Deja
que el tiempo traerá lo suyo.”.



Y se queda uno con la esperanza,

colgando de su delgado hilo
de tantas cosas colgando,
de tantas esperanzas deshaciéndose,
con tanto temor oculto,
con tantos olvidos como caben
en un instante, tantos olvidos
vividos y padecidos,
como para llenar una estrella.


          José Antonio Muñoz Rojas, del poema “Etereidad”.
         








sábado, 6 de abril de 2013

"CLAROS DEL BOSQUE", MARÍA ZAMBRANO.



"Aparecen con frecuencia las palabras de verdad –palabras de comunión- por transparencia, una sola quizá bajo todo un hablar; se dibujan a veces en los espacios de un texto. Y en los venturosos pasajes de la poesía y del pensamiento aparecen inconfundiblemente entre las del uso. Mas ellas saltan diáfanamente, promesa de un orden sin sintaxis, de la unidad sin síntesis, aboliendo todo el relacionar. Suspendidas, hacedoras de plenitud, aunque sea en un suspiro.
Parece que vayan a brotar del pasmo del inocente, del asombro; del amor y de sus aledaños, formas de amor ellas mismas. Y es al amor al que siempre le faltan. Y por ello resaltan inconfundiblemente cuando en el amor se encuentra alguna; es única entonces, sola. Y por ello palabra de la soledad única del amor y de su gracia".

¿Cuándo se ha visto un alma ensimismada?
…El alma se mueve por sí misma, va a solas, y va y vuelve sin ser notada, y también siéndolo…De condición alada y dada a partir, se conduce como una paloma….Parece saber algo que no comunica, que siendo tan afín con las palabras nunca dice".




    
“El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar, desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada en ellos. Nada determinado, prefigurado, consabido.”


"Hay que dormirse arriba en la luz.
Hay que estar despierto abajo en la oscuridad intraterrestre, intracorporal de los diversos cuerpos que el hombre terrestre habita: el de la tierra, el del universo, el suyo propio.
Allá, en “los profundos”, el corazón vela, se desvela, se reenciende en sí mismo.
Arriba, en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge. Se aduerme al fin ya sin pena…"

   Fotografía: Leszek Paradowski.

"Lo propio de la acción de la sensibilidad es convertir en vida lo que le toca; en una vida disponible ya para una mayor revelación…"

         

          Fotografía: Masao Yamamoto.

"Los pasos del hombre sobre la tierra parecen ser la huella del sonido de su corazón que le manda marchar, gozoso, cuando se siente formar parte de un cortejo en el que van otras criaturas humanas y de otros reinos, en serenidad perfecta cuando se siente moverse al par con los astros y aun con el firmamento mismo, y con el rodar silencioso de la tierra".





"No sólo el lenguaje sino las palabras todas, por únicas que se nos aparezcan, por
solas que vayan y por inesperada que sea su aparición, aluden a una palabra perdida, lo
que se siente y se sabe de inmediato en angustia a veces, y en una especie de alborear que la anuncia palpitando por momentos. Y también se la siente latiendo en el fondo de la respiración misma, del corazón que guarda…
. ¿Y no estará ella señalada por aquellas privilegiadas palabras apenas audibles como murmullo de paloma: “Diréis que me he perdido, -Que, andando enamorada-, Me hice perdidiza y fui ganada".




!Respirar libre de todo acecho, de todo peso de pasado, sin saber ni sentir el presente que llega a instalarse, por puro que este presente sea, por desligado que parezca. Pues que espera el puro don de ser sin empeño alguno. El don de ser embebido en el don de la vida, ser y vida sin escisión ni diferencia alguna, pues que todo cuitar viene de que ser y vida se le den por separado al hombre."


  Fotografía: Boguslaww  Strempel.


"Tiende la belleza a la esfericidad. La mirada que la recoge quiere abarcarla toda al mismo tiempo…Y la belleza en la que luego discierne la inteligencia, elementos y relaciones, se ofrece al aparecer como unidad sensible. Y la mente de quien la contempla tiende a asimilarse a ella, y el corazón a bebérsela en un solo respiro, como su cáliz anhelado, su encanto.
Porque la belleza al par que manifiesta la unidad…se abre como una flor que deja ver su cáliz, su centro iluminado...Y quien se asoma al cáliz de esta flor una, la sola flor, arriesga ser raptado."



"Algo que solamente puede reconocerse en tanto que se siente, en esa especie, la más rara, del sentir iluminante, del sentir que es directamente, inmediatamente conocimiento sin mediación alguna. El conocimiento puro, que nace en la intimidad del ser, y que lo abre y lo trasciende, el “diálogo silencioso del alma consigo misma” que busca aún ser palabra, la palabra única, la palabra indecible; la palabra liberada del lenguaje."



“De no tener vuelo el poeta, no habría poesía, no habría palabra.”

                     

                    Fotografía: Masao Yamamoto.

"Es lo que sueña. Como todo lo encerrado, sueña el corazón con escaparse, como todo lo encadenado, desprenderse, aun a costa de desgarrarse. Como todo aquello que contiene algo precioso, con derramarlo de una sola vez."


"Y así esta paz que proviene de sentirse al descubierto y en sí mismo, sin irse a enfrentar con nada y sin andar con la existencia a cuestas."





 Fue en Segovia donde María Zambrano descubrió las tres dimensiones de la palabra que actuarían de pilares de su filosofía: la palabra filosófica, de la mano de su padre, un extremeño sabio, de una sabiduría que supo aunar la experiencia vital con la erudición; la palabra poética, de la voz de Antonio Machado, amigo de su padre y compañero en numerosas empresas políticas y culturales de Segovia; y, por último, la palabra mística, a través del contacto con los lugares sagrados que habitó San Juan de la Cruz en esta tierra. Filosofía, poesía y mística, pues, aunados en un pensamiento que nació en Segovia, en “un lugar –nos dice la autora- donde se da el modo de visión que rescata a las cosas y a los seres de la confusión, de la ambigüedad, de las variaciones impresas del roer del tiempo.”
          Mercedes Gómez Blesa, de la Introducción a “Claros del bosque”, Cátedra.

María Zambrano.
                    








viernes, 5 de abril de 2013

"RETAHILAS", CARMEN MARTÍN GAITE.



         " Aquel asunto de leer constituyó durante años la materia más peliaguda de mis confesiones por cómo se iba identificando para mí con la noche, con los tactos furtivos, con una rebeldía contra horarios y leyes y un marcado placer por lo prohibido, ¿a qué jurisdicción pertenecía?, ¿a la espiritual o a la corporal?, si era imposible, absurda, la elección, si se trataba precisamente de una marea que invadía de golpe cuerpo y alma dibujándoles costas y arrecifes idénticos, acompasando placenteramente al uno contra la otra, alas y raíces, deseo y sangre, cuerpo y alma, claro, inflándolos a la par".


“El olvido rige sus propios laberintos y nunca nos enseña el secreto de unas reglas que ni él mismo conoce, es dios autoritario y caprichoso y nunca lo sabremos de antemano si va o no a concedernos sus favores ni la razón de espera y de paciencia que aún nos destina para consumir; “conseguí olvidar”, sí, a veces se dice, se apunto uno ese tanto hasta incluso con cierta convicción, ¡qué jactancia adornarse con plumas de un dios tan arbitrario!, mientras él no abra puertas a nuestro cautiverio porque le dé la gana y cuando se la dé,  no pasan de ser muecas los amagos de escape que exhibamos”.


    Fotografía de Donata Wenders.

"Ahora entiendo de pronto tus ojos de pronto entristecidos, tu luz y tu paciencia, tu encogerte de hombros, entiendo los boleros y los fados, entiendo que lloraras a veces en el cine, que leyeras a Bécquer…sí, te entiendo por fin al cabo de los años, de tantas discusiones exaltadas, de mi inútil tesón por mudar tu índole, tu apego a las raíces, al cabo de ese tiempo perdido que era tuyo porque diste refugio a tardes y mañanas que malversaba yo, por las que atravesaba sin fijarme".

Fotografía de Tatsuo Suzuki.


 "Decidir romper amarras y ser libre vale de poco, yo cuántas veces habré dicho en mi vida “cada palo que aguante su vela” para dar por cancelada mi dependencia con respecto a alguien, pero sólo cuando notas que además de decirlo eres capaz de remendar la vela de tu propio barco sin que los dedos te tiemblen y sujetarla otra vez pausadamente al mástil solitario, ¡ah!, eso es lo que vale, entonces sí has roto de verdad aquella amarra de la que protestabas, cuando decir “soy libre” no es recurso forzoso ni revancha verbal, sino una consecuencia del susurro que te canta en la sangre: “Estoy sola, vuelvo a empezar, todo es mío, yo amaso el tiempo y me pertenece, es mi material de labor, mi tela para tejer, no lo siento tirano ni verdugo”.




"Y con esto de convertir el sufrimiento en palabra no me estoy refiriendo a encontrar un interlocutor para esa palabra, aunque eso sea, por supuesto, lo que se persigue a la postre, sino a  la etapa previa de razonar a solas, de decir “¡ya está bien!”, encender un candil y ponerse a ordenar tanta sinrazón, a reflexionar sobre ella, reflexión tiene la misma raíz que reflejar, o sea que consiste en lograr ver el propio sufrimiento como reflejado enfrente, fuera de uno, separarse a mirarlo y entonces es cuando se cae en la cuenta de que el sufrimiento y la persona no forman un todo indisoluble, de que se es víctima de algo exterior al propio ser y posiblemente modificable, capaz de elaboración o cuando menos de contemplación, y en ese punto de desdoblamiento empieza la alquimia, la fuente del discurrir, ahí tiene lugar la aurora de la palabra que apunta y clarea ya un poco aunque todavía no tengas a quién decírsela…"



"…poder estar ahí contigo como hoy…oyéndote contar y contar cosas…sin miedo, sin prisa…dando forma al relato entre los dos…¿te das cuenta de lo bien que se está y de lo bien que hablamos?...pero es también el sitio y el momento y la casualidad y saber que luego cada uno nos iremos a lo nuestro".


Fotografía: Autor desconocido.

"…la ausencia hay que dejarla doler lo que ella pida y transformarla en bien, ahora lo sé, no se trata de sustituirla atolondradamente por otras presencias sino de vivirla y dejar que destile conocimiento y bien, a palo seco, lo que tú hiciste, rechazar los sucedáneos.
…ya ves qué error tan grande tenerte miedo a ti, no atreverme a decirte que me siento vacía, un eslabón perdido, con lo que consuela decírtelo, consuela tanto que deja de ser verdad. Ahora, mientras te lo estoy diciendo, se fija ese eslabón, se engancha a ti por la palabra, me quitas el miedo a estar girando sola en el vacío…
…con lo que me gusta mirarte, tienes los ojos igual que tu madre, la cosa más de verdad que he visto en la vida, mientras me miren no hay tiempo ni amenazas, ¡cómo acogen!, sólo existen tus ojos".







"Hay una geografía de cerros de Úbeda en el relato éste, un terreno común que exploramos al hablar, pero qué acompasados vamos avanzando, ¿te das cuenta?, y es que me has propagado el fuego.
…no hay lumbre parecida a la de las palabras que calientan la boca, no, es la mejor borrachera. Te lo digo porque ahora mismo me tienes chispa perdido, oye, alumbrado, fugado, con un pire que no toco el suelo.
…Y sí, yo lo comprendo que debo ser un antiguo, porque me gustan las historias contadas con esmero y son las únicas que me creo; a mí no me va la prisa ni el “da igual” ni el “tú ya me entiendes”, no, yo sólo entiendo lo que me cuentan bien. Por eso me entero de lo que dices tú y me lo creo, porque consigues ponérmelo delante de los ojos y que sea igual que estarlo viéndolo".



"Las cosas que te cuento…antes de ser palabra han sido confusión y daño, y gracias a eso, a haber pasado tú tu infierno y yo el mío podemos entendernos…; vivimos un lujo, el de poderlo contar…
Lo grave es cuando se te forman esos grumos de sombra y de maldad, daño puro, sinrazón que te paraliza el pensamiento y te entorpece cualquier posibilidad de discurso…esos estados son como diques en la corriente de un río, ahí no cabe psiquiatra, cabrían en todo caso duendes, genios o espíritus que te pudieran adivinar el mal sólo con mirarte a la cara sin tenerles tú que decir palabra alguna…"

Fotografía: Autor desconocido.


“…y cuando una necesidad la tienes que esconder para ti solo acabas viéndola como una necesidad fantasma, de eso que piensas: “Bueno, nada, qué le vamos a hacer, seré un bicho raro”.
…”y es que todas las cosas que haya podido echar de menos luego nacen de allí, si tiras del hilo, en aquella ausencia tan mala de llevar y en haberla tenido que llevar a solas”.
…”pensaba que alguien tenía que venir a consolarme, a arrodillarse al lado de la cama para que le contara lo mal que lo estaba pasando”.
…”era un prodigio y los prodigios hay que implorarlos…”
…”porque para mí estaba ya más que clara una cosa: poder hablar era quererse, y antes de que los primeros hormiguillos de la pubertad se empezaran a hacer insoportables ya había asociado la idea de amor a la de conversación.”
…”porque ahí está la madre del cordero, en el despiste y la soledad que se chupa uno por esos años, en lo mal que te lo explican todo, y eso lo padece igual un niño que una niña, qué más dará, lo que pasa es que luego cada cual reacciona como puede.”



         
"Yo no sé cómo hacías que, sin perder el hilo del discurso, casabas las palabras con el momento en que quedaban dichas, recogías el sesgo, la luz de aquel instante; iba compaginada tu atención al latín, a la historia del Arte o a una charla cualquiera con el otro mirar al mismo tiempo con puntual cuidado árboles y tejados, el cielo, las personas, y aquella luz fugaz que los contorneaba se quedaba en tus ojos para siempre….
“Se nos olvidará  –decías- más pronto lo que hablamos que este sitio y su luz, la luz se queda dentro, luego sale en los sueños…es lo único que queda”.








"Perdidos andamos todos, hombre. Lo único que a veces puede despertar curiosidad es saber con respecto a qué brújula. Porque a lo largo de la vida no hace uno más que inventarse brújulas o fijarse en las que inventan otros. Eso es lo que cambia; los bandazos son siempre los mismos: del entusiasmo a la decepción pasando por esa zona media de conformidad, guarida preferente para la mayoría, donde el tiempo se ensaña, sin embargo, y pega sus dentelladas más crueles".

 Carmen Martín Gaite.

jueves, 26 de abril de 2012

Max Aub, "Aforismos en el laberinto".



“El que más sabe siempre está solo. El que va delante siempre está solo.”
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“El amor es darse sin darse, entregarse y continuar siendo. Juego, en el mejor sentido de la palabra. Encontrarse en otro ser, enlazarse, acabar siendo un nudo hecho de dos guitas distintas.”
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“Todo consiste en recortar la imaginación, porque la imaginación nace del dolor. El ideal, ahora, es un mundo sin imaginación. No estoy conforme.”
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“La cuestión es saber quién es uno, si uno es uno, o los demás –o uno y los demás. Por eso andan perdidos los hombres. Inventan teorías. Pero la verdad está dentro.¿Qué es adentro, lo que veo y me rodea, o lo que siento? Así andamos, perdidos, de lo uno a lo otro.”
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“La libertad no hace felices a los hombres. Los hace, simplemente, hombres”.
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“¿Qué es eso de traicionar?  ¿Qué quiere decir?  Ser fiel a sí mismo ¿es traicionar? Ser infiel a una causa en la que ya no se cree ¿es traicionar?  No: el quid está en el provecho. Una misma cosa hecha con fines crematísticos, en vista de cualquier beneficio personal o para salvar el alma, es traición o lealtad.”
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“La revolución, al precio de abandonar lo humano, no vale la pena.”
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“Para mí, un intelectual es aquel para quien los problemas políticos, son, ante todo, problemas morales.”
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“Si la luz cambia, también el espacio. Si queremos hacer algo perdurable, suprimirlos, inventarlos.”
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“Dejarse llevar, pintar con lo de adentro, a ojos cerrados.”
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“Arte: la inteligencia, la trascendencia, la penetración, la vida convertida, para que la huelan, la adivinen, la recreen los que lo merecen. Y nada del arte por el arte, sino el arte por la vida, tras la vida por el arte. Decir lo que no se puede decir. El arte: creación o no es.”
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“Lo feo: ¡tan hermoso!”
                                
                                                 
“Al hombre político nunca le importó ni Dios ni el Diablo, como no sea para aliarse con uno de ellos si lo cree conveniente para su causa.”
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“Si la razón no tiene que ver con la inteligencia, no me interesa.”
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“Seguramente nos equivocamos de puerta al nacer. Es difícil, lo reconozco, pero así fue: nos equivocamos de puerta al nacer, éste no es el Mundo, es otro, en reparación, varado en la orilla del mar. Una enorme ballena negra: ¡oh Melville!”
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“La literatura es pasión o no es. Cuando el autor no está presente en lo que escribe, todo son botas; no hay otra medida que uno mismo, o ponérselas, del número que sea.”
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“Escribir es ir descubriendo lo que se quiere decir.”
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“Escribir es una larga paciencia; se necesita un infatigable aprendizaje, hay que hacer arpegios de palabras como se hacen escalas y, luego, a cada voz, a cada verbo, a cada adjetivo, hay que señalarlos con el pulgar, darles forma nueva, vencerlos,  con brillos encontrados con personal esfuerzo, esa pátina vieja de moneda gastada por el uso. ¿Un sentido nuevo a las palabras de la tribu?”
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“Pintar para mí, para ser, no para seres. Pintar para permanecer. Mas ¿cómo permanecer sin seres?, ¿cómo ser sin otros? Pintar para los demás, cueste lo que cueste: gran lección de humildad. O callar: ser otro, ver lo que pintan los demás, sabiendo que podría ser igual. De todos modos: humildad.”
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“No importará quién fui, sino lo que hice. Apréndelo: no importará quién fuiste sino lo que hiciste. Sólo lo que se hace se deja; quién eres no cuenta mañana.”
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“Pinto como puedo –no como quiero- y si lo que hago interesa a algunos, miel sobre hojuelas, pero si no, ¿qué le voy a hacer? No voy a ponerme por eso a pintar de otra manera.”
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“Decir las cosas tal como son, desde adentro. Destriparlas, que la poesía sea una p, una o, una e, una s, una í, una a.”
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“Un idioma sin blasfemias no es lenguaje. Una palabrota bien plantada, en su sitio, en su tierra, a su tiempo, es insustituible. El reniego asienta y clave el idioma en tierra, contra los cielos. Si los españoles no pudiéramos emplear interjecciones soeces nos íbamos a ver negros.”
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“En los documentos nunca hay hijos de puta. Y Dios sabe que son incontables.”
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“Las novelas tienen como base una cosa real: la imaginación.”
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“Al fin y al cabo la literatura –por lo menos la novela- es hija de la duda. La  fe da otros cantos.”
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“Nuestra limitación es que estamos metidos en un laberinto, un laberinto mágico.”
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“¿Cómo pueden vivir los que creen que todo está escrito?”
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“¿Qué es ser hombre? Si las ideas pudieran más que la amistad, yo renuncio.”
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“Determino en contra el determinismo. No me manda nadie. Me echaron al mundo, me educaron, pero cuando tuve uso de razón, pude disponer.”
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 “El hombre sin sus sueños, medio hombre; sin sueño, muere de la muerte más atroz; abolir los sueños duele menos, pero el hombre no se reconoce sin ellos. El que no sueña, está solo, irremediablemente."
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“”Cosa”. Horrenda palabra sin contornos. Poesía, lo contrario de “cosa””
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“Escribir es descubrirse, en todos los sentidos –desvestirse- ir quedándose desnudo, quedándose ante un desnudo insospechado.”
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“No confundir nunca el arte con el buen gusto.”
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“Escribe uno para poder vivir. Si no escribiera no viviría. Escribo siempre. Escribí siempre  -en las condiciones más difíciles, aun cuando me era imposible. Escribo. Aun cuando no escribo, escribo. Escribo para acordarme de lo que escribo, necesito escribir para poder vivir.
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A mí no me interesa la libertad en abstracto. No, lo que a mí me gusta es andar de aquí para allá, y entrar, y salir, y decir lo que me dé la gana. Tal vez eso no sea la libertad –teóricamente- , pero, para mí, se le parece bastante.
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No me importa el pensar de los demás, sino mi propio respeto.
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Creo que no tengo derecho a callar lo que vi para escribir lo que imagino.
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Escribo por no olvidarme.
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Escribo lo que me da la gana y como me pasa por los cojones. Punto y basta.









Pero qué tierra es ésta, Rulfo.